ADHERENCIA AL TRATAMIENTO

El incumplimiento del tratamiento es la principal causante de que los pacientes no obtengan todos los beneficios que los medicamentos pueden proporcionarles.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la adherencia al tratamiento como el cumplimiento del mismo, es decir tomar la medicación de acuerdo con la dosificación y el programa prescrito. Pero además se considera la persistencia, que es tomar la medicación a lo largo del tiempo del tratamiento indicado.

Según la OMS, los porcentajes de falta de adherencia de cualquier tratamiento farmacológico varían entre 15% y 93%, con un porcentaje promedio calculado en 50%. Es decir que, en promedio, la mitad de los pacientes NO cumplen con el tratamiento que les indicó su médico.

La adherencia o cumplimiento es fundamental para el éxito del tratamiento, sin embargo, solo la mitad de las personas, tomarán el fármaco según las indicaciones recibidas.

Por qué?     Entre las muchas razones para incumplir el tratamiento farmacológico, el olvido es la más habitual.

Entonces, la pregunta clave es: ¿por qué se olvida el tratamiento? En ocasiones, el motivo es simplemente un mecanismo psicológico de rechazo. Estar enfermo es una causa de preocupación y tener que tomar un fármaco es un recuerdo constante de la enfermedad. O bien, la persona puede sentirse preocupada por alguna cuestión relacionada con el tratamiento, como los posibles efectos secundarios, lo que da lugar al abandono del plan terapéutico.

A veces, también sucede que, cuando el paciente se siente mejor, decide dejar de tomar los fármacos.

Qué consecuencias tiene no cumplir con el tratamiento?

Las consecuencias de la falta de adherencia se pueden resumir en un empeoramiento de la calidad de vida del paciente, una falta de control de la enfermedad, una mayor probabilidad de recaídas y agravamientos, la aparición de efectos secundarios o intoxicaciones e incluso el aumento la morbilidad.

Además, desde un punto de vista médico puede suceder que los tratamientos lleguen a ser ineficaces por la aparición de resistencias o que, interrumpirlos favorezca una mayor agresividad de una determinada enfermedad.

Según varias encuestas, estas son otras razones para no seguir el tratamiento, de acuerdo manifiestan las personas.

  • Olvidarse de tomar el fármaco
  • No entender o malinterpretar las instrucciones
  • Experimentar efectos secundarios (el tratamiento puede ser percibido como peor que la enfermedad)
  • Considerar que el fármaco tiene un sabor u olor desagradable
  • Someterse a restricciones que se consideran un inconveniente mientras se toma el medicamento (por ejemplo, tener que evitar la luz solar, el alcohol o los productos lácteos)
  • Tener que tomar el medicamento con mucha frecuencia o seguir instrucciones complicadas.
  • Negar la enfermedad (reprimir el diagnóstico o su significado)
  • Creer que el medicamento no puede ayudar o no es necesario.
  • Creer erróneamente que el trastorno se ha tratado lo suficiente (por ejemplo, pensar que una infección ha desaparecido solo porque ya no hay fiebre)
  • Temor a la dependencia del fármaco.
  • Preocupación por el costo.
  • No importar (por apatía) la mejoría de la enfermedad.
  • Encontrar obstáculos (por ejemplo, tener dificultad para tragar las pastillas o cápsulas, problemas para abrir los botes o no poder obtener el fármaco)
  • Desconfiar del médico o profesional de la salud.

Te ves reflejado en alguno de estos ítems?

Conversalo con tu médico o buscá otro profesional con quien  te encuentres a gusto, que te escuche, te dedique tiempo y a quien puedas hacerle las preguntas que necesites para quedarte tranquilo.

La empatía médico-paciente es de vital importancia en el proceso de tratamiento y es uno de los aspectos que mejoran fuertemente el cumplimiento del tratamiento.

También puede resultar de utilidad adquirir todos los fármacos en una misma farmacia, ya que los farmacéuticos conservan registros informatizados de los fármacos que una persona está tomando y pueden controlar las posibles duplicaciones e interacciones farmacológicas o al menos el hecho de acudir siempre a un mismo establecimiento facilita el conocimiento del paciente y de sus necesidades por el profesional que le dispensa los fármacos.

Atención a la interacción entre los medicamentos.   Para evitar complicaciones o bien para asegurarse que las distintas sustancias no interfieran entre si, es recomendable que le informes a tu médico y/o farmacéutico cuales son los medicamentos sin receta médica (de venta libre) y/o qué complementos dietéticos (como hierbas medicinales) que estás tomando. Esta información es importante para el profesional a la hora de recetar.

La falta de adherencia a los medicamentos perjudica la salud… en general

El paciente no es el único perjudicado. Los recursos públicos también ya que la No adherencia al tratamiento, aumenta las complicaciones derivadas de la enfermedad y provoca un aumento de las visitas a los Servicios de Urgencia desaprovechando recursos en este aspecto y  al financiar fármacos que después no se toman o se toman de forma inapropiada.

No dejes de tomar los medicamentos que te recetó del médico tal cual cómo te lo indicó y por el tiempo total del tratamiento.

El médico y vos son un equipo que trabajan juntos para el éxito de tu tratamiento y tu mejoría. El farmacéutico también puede despejar las dudas o las consultas que te surjan sobre los medicamentos.

Gracias por leernos.
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